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DOBLE CINCO

Al mismo tiempo que los entrevistados, como si fuera parte de un plan finamente calculado, Aires de Club se acercó al comercio “La Torinesa”, situado en pleno centro de la ciudad de Berazategui, para concretar la pautada entrevista con Javier y Rodrigo Braña.


Anticipando el clima de cordialidad y sencillez, ambos se dispusieron a saludar y a entablar una breve charla distendida en la puerta del local. Javier, el Rata, nos halaga por la terminación y el contenido de nuestra revista. Como parte del mundo del hockey, nos destaca principalmente todo lo relacionado a nuestra cobertura de dicho deporte. Rodrigo, el Chapu, bromea con nuestra número uno en mano acerca de la foto de tapa, donde aparece su amigo Matías Paredes: “¡Primero lo ponen a éste antes que a mí!”.

No pasan dos minutos sin que el futbolista empiece a recibir saludos de comerciantes, algún que otro conocido y los primeros transeúntes que lo reconocen. Chapu no pierde atención a nuestra conversación a la vez que saluda y comienza a firmar algunos autógrafos.

La pequeña “revuelta” que produce Rodrigo en la calle 148 no parece inquietarle en absoluto. Luego de quince minutos de charla con los hermanos, sólo interrumpidas por tres grupos de chicos que pedían una foto con el jugador de Estudiantes de La Plata, los Braña nos hicieron ingresar gentilmente al lugar donde se haría la nota.

Tras saludar a Facundo De Silvestri, dueño de la fábrica de pastas “La Torinesa” e íntimo amigo de los dos, nos dispusimos a iniciar el tan ansiado trabajo periodístico: sesión de fotos para empezar; entre muecas, risas, tironeos de camisetas, palos de hockey, el Chapu refrescando las técnicas básicas de agarrar el palo y hacer dribbling…
Con la satisfacción y aprobación de nuestro fotógrafo, pasamos al interior de la fábrica. Y entre las mismas máquinas, Facundo nos daba cortésmente un lugar para acomodarnos junto a los entrevistados.
Imposible no intercambiar sonrisas ante un clima tan agradable…

Chapu, ¿Cuál fue tu experiencia cuando jugaste al hockey en Ducilo?
La experiencia fue linda a pesar de que los recuerdos son pocos, porque yo era bastante chico, pero prácticamente fue toda mi infancia. Encontré amigos, creo que es un deporte para la amistad. Los recuerdos que tengo son lindos; y también están ligados a mi familia porque tengo hermanos que también jugaron y los amigos de ellos son mis amigos. Más allá del fútbol, tengo mucha gente conocida del hockey.

¿Al vivir cerca del club, estabas la mayor parte del día allí?
Sí. Tenía muchos amigos, casi todos de mi edad y sí, prácticamente vivíamos en el club. Toda la familia, no solamente yo sino todos, mi viejo y mis hermanos. Era ir siempre al club en invierno y en verano y me acuerdo de un montón de situaciones. Cuando yo era chiquito y quería ir a jugar (al hockey), me acuerdo que llovía y me ponía a llorar al lado de la ventana porque en ese tiempo era en cancha de pasto y si llovía un poco no se jugaba, y volvía loca a toda mi familia porque yo quería jugar y no se podía.

¿Qué deporte empezaste a practicar primero, hockey o fútbol?
Hockey, jugué cuatro o cinco años. Arranqué de chico. Me gustaba atajar y por medio de un amigo de mi viejo empecé a jugar fútbol en “Los amigos” en la Superlit, en Berazategui y me fui a probar. Me acuerdo que había un montón de arqueros, entonces me dijeron que jugara como volante, y bueno ahí arranqué medio de casualidad. ¡Casi soy arquero! Igual la altura no me iba a dar (risas), pero bueno, me gustaba. Así que arranqué con el fútbol. Después me tuve que decidir, porque venía haciendo los dos deportes paralelamente.  El fútbol me terminó de atrapar y dejé completamente el hockey.
No fue una decisión de decir “¿qué hago?”, sino que lo tenía claro y quería jugar al fútbol. Más allá de que el hockey me gustaba, en ningún momento dudé o me puse mal en tener que decidir. A mis amigos de hockey los seguía viendo, después a medida que va pasando el camino de la vida uno va perdiendo el contacto con algunos…

¿Qué compañeros tuyos de hockey siguen jugando actualmente?
No, tengo amigos, pero no que hayan jugado conmigo. Por ejemplo Matías Paredes es más chico… César y Javier Braschi pudieron haber estado. Pero no, no hay.

¿Alguna vez pensaste qué hubiera pasado y a dónde hubieras llegado si te decidías por jugar al hockey?
No, la verdad que no. Estaría pagando todos los meses el adicional… (risas). La verdad es que nunca lo imaginé. Siempre tengo ganas de volver a jugar. Es más, a veces se me cruza.  Me acuerdo una vez que, jugando en Quilmes, estaba suspendido y no jugaba. Entonces me fui a Rosario con los chicos de Ducilo, y como faltaba uno, jugué yo e hice un gol (risas). Fue más o menos en 2003 o 2004.

¿Nadie te reconocía en la cancha? ¿Nadie te decía “Vos sos el Chapu Braña, qué haces acá jugando”?
No, no. Yo más que por el nombre, no tengo un perfil que salgo a la calle y la gente me reconoce. No soy un jugador que estuvo mucho en la tele, siempre mi perfil fue más bajo. Seguramente acá me conocen más porque prácticamente convivo con la gente de Berazategui, pero puedo estar caminando por la calle tranquilo.

¿Y cómo siguió la historia?
Javier: Bueno, me acuerdo que… la anécdota es terrible porque ya habíamos arreglado con Mati (Paredes) para que lo pongan a jugar. Ya teníamos todo armado para cuando iba a hablar el técnico, y cuando el técnico habló…

Chapu: Me dejaron en el banco… (risas).
Javier: Claro, el técnico termina de dar la charla y dice “¿alguno tiene algo para decir?” y salta él (Chapu) y dice “sí, yo”. Yo me quería matar porque lo vi y dije “¡no puede ser!”. Y le dice “¿vos tenés algún problema conmigo que no me ponés de entrada?” (risas). Tenían todo armado con Mati y se cagaron de risa los dos. El técnico era Gabriel Soleyro…

Chapu: Pero bueno, el hockey es otra cosa. Son todos amigos. Más allá que en el fútbol tenés amistades, hoy estás en un club y mañana estás en otro. Vas cambiando de compañeros y vas perdiendo, no el cariño sino que cada uno sigue por sus lados. Y en hockey no ocurre eso porque podés jugar 10 años con los mismos amigos. En ese sentido lo valoro mucho.

Comparándolo con tu carrera en el fútbol, vos tenés la suerte de jugar hace mucho tiempo con Desábato y el “Chino” Benítez, desde que estaban en Quilmes, ¿cómo es tu relación con ellos?
Es como todo, cuando vos tenés gente que vos querés tratás de ligarte más. No quiere decir que con alguien que no tengas una afinidad no lo hagas. No es lo mismo tener un gran amigo al lado tuyo, que vos sabés que te puede comprender en un montón de cosas. Nosotros con muchos jugadores de Estudiantes nos miramos y ya sabemos lo que nos pasa, si estamos de buen o mal humor… Y con Agustín (Alayes) hacía diez años que jugaba, con el Chavo (Leandro Desábato) ocho, con el Chino (Leandro Benítez) también. Entonces creo que lo que nos dio Estudiantes fue muy grande, porque yo siempre digo que haber conseguido el Torneo y la Copa Libertadores es haber salido campeones con amigos. Y eso en el fútbol es difícil conseguirlo porque, como te dije, un año estás en un lado, otro año en otro. Entonces creo que es el mayor logro que obtuvimos, más allá de lo que significa ganar la Copa o el Torneo. Lo conseguimos con un grupo de gente que nos apreciamos entre todos.

Javier, vos compartís tus amigos del hockey con el Chapu, ¿Él comparte amigos del fútbol con vos?

Javier: Sí. En los cumpleaños, o cuando se van de vacaciones juntos… O cuando vienen a jugar al tenis al club (Ducilo) con Agustín Alayes, con el Chavo Desábato, con el Chino Benítez. Con Kalule  (Rodrigo) Meléndez, el chileno, íbamos también en su época… La verdad que ellos no son amigos míos pero te hacen sentir que lo son.

Chapu: Es distinto porque ellos viven en otro lado. Los amigos de él son amigos míos porque prácticamente yo estoy acá en Berazategui. Y a los chicos él los conoce de los cumpleaños, porque en otro lado casi no nos vemos.

Javier, ¿nunca pensaste en jugar fútbol en vez de hockey?
No, no. Cuando era chico mi viejo me llevaba. Jugué en Berazategui al fútbol, pero bueno, yo jugaba más al tenis…

¿Te destacabas en el fútbol?
Chapu: Sí, jugaba bien…

Javier: No, no, normal. Llegué a jugar en Berazategui, pero después opté por otra cosa cuando creí que no iba a llegar muy lejos. Jugaba al fútbol porque me gustaba, pero nunca me lo tomé para el lado de ser profesional. En el hockey hay un clima más amiguero, y la verdad que  estando en Ducilo uno se da cuenta que lo que pasa acá adentro es vida. Cuando le decíamos a ustedes para que vengan a hacer la nota a “La Torinesa” les llamaba la atención, pero nosotros nos juntamos siempre acá: venimos, tomamos mate, charlamos y es así nuestra vida. Y de acá al entrenamiento y del entrenamiento a comer una pizza y así es… así que optamos por el lado de crecer y vivir con el grupo.

Chapu: De trabajar nada, ¿no? (risas).

Javier, vos que sos entrenador y a pesar de que el hockey y el fútbol son diferentes ¿le das algún consejo al Chapu después de un partido?
Javier:
No, no la verdad que no. Chapu juega un domingo y nos juntamos en casa y ni miramos fútbol. La verdad es que tenemos una familia muy unida y cuando nos juntamos a comer con mi hermana, con su marido y su hijita, somos diez y ni hablamos del tema. Nosotros vamos siempre a la cancha, esperamos que termine, que salga del vestuario y nos vamos con él cagándonos de risa de otra cosa. Haciendo comentarios normales.

Chapu:
Tocamos algunos temas… Facundo de acá de “La Torinesa” es el que más está atento viendo el partido a ver qué pasa, después te dice: “che, el suplente corría…”. ¡Es tremendo! (risas).

Javier:
La última vez que fuimos fue terrible: estábamos todos en la platea y la voz del estadio repitió varias veces que el micro se tenía que correr. Y cuando terminamos, los fuimos a buscar al vestuario, estaciona el micro y Facundo le dice al chofer: “Eh, loco ¿dónde estabas que no te podías correr?” (risas). Imaginate cómo vamos a la cancha… Además de que ninguno de nosotros somos hinchas de Estudiantes, sino que vamos por él…

¿Qué dijeron cuando el Chapu metió el gol desde mitad de cancha?

Javier: Y… Ese fue un día muy complicado porque mi vieja no estaba bien, tenía la presión muy alta y no se la podíamos bajar y no le dijimos nada al Chapu. Yo estaba en mi pieza y le prohibimos ver el partido porque se pone nerviosa. Ella tiene un par de cosas (de cábala) que prepara en cada partido del Chapu y estaba mirando Botineras. Entonces cuando concretó el gol Chapu, yo grité y salí corriendo y le dije: “Vieja, ponelo porque no lo vas a ver nunca más” (risas).

¿Cuáles son las cábalas de tu mamá cuando juega el Chapu?

Javier: La foto de mi papá contra el televisor está siempre, esa esté donde esté. Un día me dijo: “estoy de la tía, por favor andá a agarrar la foto de papi y ponela” (risas). Así que esa la hace siempre y es sufrir bastante. O sea, nosotros somos bastante reservados, no somos de comentar. Cada uno sufre a su manera y terminó el partido y comentamos: “Uh, ganamos ayer”, bien, listo, tomamos mate, nos morimos pero bueno… nos gusta así ¿viste? Más nos gusta que el Chapu sea de la manera que es. Que venga acá, que siga teniendo los mismos amigos de la esquina del barrio y se siga juntando ahora… nos gusta que sea así. Entonces agregarle más cosas… me parece que los silencios a veces dicen más cosas. Preferimos que sea así.

Chapu, ahora la pregunta es al revés: ¿hablás de hockey con tu hermano?
Chapu:
Tratamos de no hablar nada de hockey ni de fútbol. Pero por una cuestión lógica: ellos saben que yo estoy constantemente metido en lo mío, que es estresante y no hablamos tanto. Como el hockey es más amiguero, más tranquilo, ellos hablan y yo escucho y a veces me meto, hablo, hago comentarios. Cuando vamos a comer de Matías (Paredes), ellos conviven con el hockey y sí, hay cosas que me interesan o por ejemplo, hay personajes como “la Bruja” (Verón) que todos me preguntan por él. Es algo normal, pero no pasa más de ahí. Ahora hablamos más de golf, porque nos prendimos con eso últimamente; pero hubo un tiempo que hablábamos más de hockey que de fútbol.
Javier: Ahora el dueño de este local (Facundo) no nos deja hablar más de hockey ni de fútbol, habla de golf (risas).

Chapu, ¿En Estudiantes tienen idea de tu pasado en Hockey?

Chapu: Sí, sí tienen porque siempre jodemos o hablamos. Saben que cuando era pibe jugaba. Si llega a llegar esta revista y… imaginate que me puedo llegar a comer un gaste importante (risas). Con todas las que hago yo, alguna siempre están esperando. Vamos a hacer que de la zona de Berazategui no puede pasar (risas).

Javi, ¿te gustaría ser entrenador de Ducilo alguna vez?

Javier: Tuve la oportunidad antes de Pablo (Moreira), los chicos habían votado y me habían elegido a mí. Pero bueno, me parecía que no era el momento y dije que no. Aparte estaba en Hurling en ese entonces. Yo no era nadie y habían confiado en mí, y me pareció que no era para dar un paso al costado porque me llamaban de mi club. Yo hacía cuatro o cinco meses había dejado de jugar, y ya había arreglado con ellos. Después habían votado a Chipo (Cipolla, Hernán Zago) y ahí les dije a los chicos que las condiciones no estaban porque había un montón de cosas que no las puedo contar ahora porque es largo… Pero una por ejemplo era la de haber sido capitán del equipo los últimos once años, había cosas en las que no estaba de acuerdo… Se las expliqué a los chicos en la cara y me parecía que no era el momento. No sé cuándo va a volver la oportunidad… tendría que ver si es la ocasión o no, pero me tiene sin cuidado.

¿Si te eligieran nuevamente, volverías a decir que no?
Según qué año me toque, cómo esté yo de trabajo, ahora estoy en Banfield y estoy bastante bien. Yo lo que pienso es en dónde estoy. La verdad no me pongo a pensar si me tocaría o no.

Y el presente de Banfield que es el equipo que estás dirigiendo, ¿qué análisis hacés del descenso del año pasado?
Es difícil. Uno trabaja y no espera que le vaya mal por más que yo sabía lo que agarraba. El primer día que agarré, sabía por cosas que me habían dicho los chicos que era muy probable que pase lo que pasó. Había mucha gente saturada de cinco años de presión para jugar en la categoría, había gente que no tenía ganas… Pero uno sabía donde se metía. Entonces en Banfield lo tomamos “normal”. O sea, yo soy bastante calentón y seguro que a mí no me gusta perder y menos cuando estás afuera de DT, porque es más la impotencia de estar afuera que adentro. Después los muchachos votaron y decidieron que sigamos. Vos si jugás sabés que depende mucho de los que juegan. La cabeza es fundamental: vos en hockey podés ser un buen o mal técnico pero si hay once cabezas que no funcionan… se complica. Y pasa siempre eso: uno de afuera puede ordenar, puede mantener un  grupo, porque en hockey para mí lo básico es tener un buen grupo. Un club, si tiene un buen grupo puede pelearla. Pueden ser malos o buenos, algunos mejores o peores, pero si están bien entrenados y son buena gente… el hockey se empareja. En fútbol es como dice Chapu, pero en hockey hay que estar muy unidos. Y todo lo extra hockey: los asados, compartir juntos, concentraciones y esas cosas es lo mejor. Pero bueno, fue mi primer descenso de todos lados donde trabajé. Algún día me iba a tocar…

Una pregunta a los dos: Son exigentes y temperamentales en sus trabajos ¿son así también en la vida cotidiana?
Chapu: No, somos tranquilos. Somos lo que ven acá. Tenemos gente que nos quiere y gente que no. Pero los que nosotros pretendemos que nos quieran, así lo hacen y eso es lo que nos importa. No tenemos la necesidad de que nos quieran todos, con el afecto que nos brindan los que nos rodean nos sentimos muy a gusto. Somos personas normales, con defectos y virtudes como todo ser humano.

Chapu, ¿qué tenés pensado para tu futuro cuando te retires como jugador?
Me gustaría ser director técnico, en lo posible de Primera División. Aunque no me disgustaría dirigir inferiores. La realidad es que lo tengo como en el aire, no estoy decidido y hoy por hoy no me lo puse a analizar. Cuando me sienta saturado de jugar al fútbol, tal vez será el momento de preocuparme por eso. Quizás en un futuro ni me den ganas, pero si me preguntas ahora tengo el entusiasmo como para hacerlo.

¿Le pedirías consejos a tu hermano, que ya tiene la experiencia de ser entrenador?
A mi me gusta manejarme con el convencimiento de que uno puede lograr las cosas que se propone. Aunque sí me parece que, cuando uno tiene dudas y se siente inseguro, puede encontrar soluciones apoyándose en la gente que uno quiere. A Javier varias veces le consulté cosas a la hora de tomar decisiones difíciles, pero cuando estoy seguro de lo que quiero yo me mando. Trato de hacer lo que me parece, después se verá si es acertado o no.

¿Tenés algún perfil de técnico a seguir? ¿Te identificás con algún entrenador en particular?

Yo creo que de todos los que tuve sacás cosas, tanto las positivas como las negativas. Después de tantos años vas aprendiendo lo que no le gusta al jugador. Me indigna que algunos entrenadores hagan ciertas cosas que, habiendo sido jugadores, no las podrían tolerar ni ellos mismos desde nuestro lugar. La mejor forma para aspirar a ser un buen técnico es no mentir y no manosear.
En qué estás pensando más ahora ¿en ganar el Clausura, la Libertadores, en una posible convocatoria al Mundial…?
No, la verdad es que yo vivo del “día a día”. Cuando me tocó estar en el seleccionado fue por lo que hice en Estudiantes, entonces si yo me desvío y me pongo a esperar una convocatoria a la Selección me estoy equivocando. Yo tengo que demostrar lo que puedo dar en Estudiantes y después recién ver las chances que uno pueda llegar a tener. Pero hoy eso me tiene sin cuidado.

Tanto en el fútbol como en la vida, uno tiene que dar sin esperar algo a cambio. Tenés que dar lo mejor, sin esperar que otro te venga a devolver. Lógicamente si uno puede recibir algo, mejor. Pero lo importante es dejar siempre todo lo que uno puede dar para tener la conciencia tranquila y saber que las cosas las quiso hacer bien.

¿Vos sos conciente que tenés serias posibilidades de integrar la lista de jugadores que irán al Mundial?

 No, sinceramente creo que no. Si bien me ha tocado estar en última instancia de las eliminatorias, lo tomo como lo que verdaderamente es: esto es fútbol, y un día podés estar y otro día no. Cualquiera puede ir porque además es un puesto que está bien cubierto, no hay mucha discusión al respecto. Yo estoy tranquilo.

¿Hablaste con Maradona últimamente?

 Hablamos solamente cuando yo recibí la convocatoria, pero nada más. Como ya les dije, yo me siento muy tranquilo y se que si llego a estar es por lo que haga bien adentro de la cancha. Y si no estoy será porque no pude hacer los méritos suficientes o porque tengo por delante a jugadores que habrán logrado estar en ese momento mejor que yo.

¿Qué experiencia te dejó tu paso por Quilmes? ¿Qué nos podés contar?
  De Quilmes te puedo contar de todo. Tengo una relación de afecto muy profunda, si bien en el plantel actual quedan pocos de los que eran mis compañeros (Pontiroli, Caneo y Herbella). Como institución tengo el mayor de los aprecios: Quilmes me ha dado un montón de cosas y yo he tratado de retribuírselas con sacrificio y esfuerzo. He dado lo mejor de mí para el club, si es poco o mucho no lo sé, pero di todo. Y eso me deja tranquilo.
 Tengo en mente poder terminar mi carrera allí, si el físico me lo permite. Si no puedo estar en condiciones no lo voy a hacer, ya que quiero retirarme en Quilmes de la mejor manera: dando todo lo que alguna vez le pude dar. No tengo la intención de ir “a ver qué pasa”, mi ilusión es un retiro digno. Si me llega a ir mal, quiero que sean por cuestiones fútbolísticas y no porque me sienta acabado o que no me pueda mover. Y la instancia siguiente sería la de ser director técnico.

¿Cómo estás viendo la campaña de Quilmes en busca del ascenso?
 Los veo bien, con lo difícil que es disputar el torneo Nacional B. Hace algunas fechas al técnico lo querían matar y hoy las cosas están mucho mejor. Entonces hay que dejar que todo transcurra. Es un torneo muy duro que puede quedar en manos de cualquiera de los que vienen arriba. No se ve ningún candidato cantado, todos tienen posibilidades de ascender. Es el más peleado si lo comparamos con las demás divisiones.

Desde tu lugar como jugador profesional, ¿qué aprendizajes y qué consejos podrías aportarle a los miles de chicos argentinos que sueñan ser parte del mundo del fútbol?
 (Se detiene un instante pensativo) Dar consejos, ser ejemplo… Es difícil. Yo no soy quién. Yo tengo mis virtudes y mis defectos…
 Para llegar o lograr algo se debe tener constancia, sacrificio, perseverancia... Hay muchos momentos que son frustrantes, donde las cosas no te salen y te sentís que sos el peor del mundo cuando en realidad no es así. Yo siempre digo que cuando tenés una meta hay que salir a pelear por ella.
 Otra cosa importante es el estudio, que para mi es fundamental. Tenés que saber expresarte y poder manifestarte ante los demás de la mejor manera. En lo que hace a la cuestión deportiva, si vos sos bueno y trabajás con esmero y sacrificio vas a ser buenísimo. Ahora si no sos tan bueno, pero trabajás con esmero y sacrificio vas a poder llegar a algo bueno también. Lo más importante es la dedicación y la pasión. Todo se puede aprender y mejorar, y seguramente si uno se empeña en hacerlo va a progresar.

Si volvés a tener la posibilidad de ir a jugar al exterior ¿lo harías? ¿o te sentís cómodo acá?
 La verdad es que estoy abierto, no cierro ninguna puerta. Si se da, habría que ver dónde sería y en qué situación. Hoy por hoy estoy muy bien en Estudiantes, pretendo cumplir con mi contrato  (finaliza en 2012) y cuando lo considere oportuno analizar la posibilidad de retirarme en Quilmes, si las cosas salen bien como para poder hacerlo.
 Quilmes es un club que a mí me dio todo. Yo todo lo que pude lograr en Estudiantes se lo debo a la gente de Quilmes y son tantos que no podría nombrarlos uno por uno. Fueron muchos los que me ayudaron y es una institución a la que estoy plenamente agradecido.

Como broche de la entrevista ¿tienen para contarnos alguna anécdota divertida? 
Chapu: De fútbol les puedo contar varias, más que nada de las concentraciones. En Quilmes, el Polaco (Marcelo) Elizaga se metía en las habitaciones, se llevaba todos los colchones y nos “disfrazaba” la cama con frazadas. Cuando nos íbamos a dormir, nos dábamos cuenta que nos faltaban, y mirábamos para abajo y veíamos que estaban todos tirados en el subsuelo. ¡Lo queríamos matar! El tema era que no le podías hacer frente porque es karateca o qué se yo. Era cinturón negro, bordó, verde… ¡Tenía todos los cinturones en la casa! Así que la única que nos quedaba era cagarnos de risa y nada más.

Javier: Sí, también les podemos contar de las cotidianas: con Facundo nos vamos a jugar al golf y lo volvemos loco con que es muy malo. Se pone mal y nosotros nos divertimos mucho gastándolo. Capaz que estamos jugando un partido donde nos está matando, pero lo jodemos igual y nos morimos de risa. Lo que no podemos negar es que es el único con el que salimos a jugar que ha hecho hoyo en uno (risas).

Chapu: La verdad es que hasta el día de hoy que no lo puedo creer… (risas).


 

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  Número de edición 100 - Ano 3 - Septiembre 2012
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